Desafíos del acceso universal
También existe una creciente tensión y confusión alrededor del papel de la sociedad civil. Por un lado, las agencias de Naciones Unidas y los países donantes presionan para que exista una mayor coordinación de todos los agentes, mientras que por otro lado, intentan dar apoyo a la sociedad civil en una función de vigilantes independientes.
Los “Tres Grandes” principios cada vez reciben más críticas a este respecto. Algunos indican que el marco temporal es excesivamente ambicioso y que algunos objetivos nacionales no son realistas. La calidad de los planes para el escalado de las actividades es muy variada y hay dificultades a la hora de movilizar recursos para planes ambiciosos. Sólo una cuarta parte de los países han costeado planes nacionales para obtener el acceso universal.
También existen otros desafíos específicos del compromiso de la sociedad civil en el acceso universal.
Entre estos se incluyen limitaciones económicas y un apoyo limitado a la independencia de acción de gobiernos nacionales recelosos. Dentro de algunas organizaciones de la sociedad civil hay problemas de transparencia, representación, responsabilidad y liderazgo, así como en los procesos de selección de representantes. Al mismo tiempo, su débil capacidad sigue siendo un gran obstáculo entre las redes positivas y otros agentes de la sociedad civil o no estatales. Esto se complica en muchos países por las limitaciones dentro de los gobiernos para apoyar el compromiso.
A menudo hay una falta de reconocimiento de la contribución de algunas instituciones, por ejemplo, del papel significativo de algunas organizaciones religiosas a la hora de ofrecer servicios sanitarios y tratamientos. La competencia mal entendida, las malsanas relaciones de poder y la falta de coordinación y confianza entre los agentes clave siguen siendo retos que deben superarse.




